El conflicto entre los sindicatos de Minera Esperanza y Distrito Centinela y Antofagasta Minerals suma un nuevo antecedente: una fiscalización laboral que, según las organizaciones, confirmó el reemplazo ilegal de trabajadores en huelga. Mientras tanto, tres dirigentes y socios mantienen una huelga de hambre con un progresivo deterioro físico.
La negociación colectiva en Minera Centinela atraviesa un escenario cada vez más complejo. Este jueves 15 de octubre, los sindicatos movilizados informaron que la Inspección Provincial del Trabajo constató el reemplazo ilegal de trabajadores en huelga, mientras tres de sus integrantes cumplen siete días en huelga de hambre, sin avances sustantivos para resolver el conflicto.
Según el comunicado sindical, el Oficio Ordinario N.º 201-63910/2026 establece la existencia de reemplazos prohibidos por la legislación laboral. La fiscalización habría detectado que personal del laboratorio del área de producción de cátodos estaba realizando funciones correspondientes a trabajadores movilizados. Las organizaciones aseguran que la empresa reconoció formalmente esta situación.
El hallazgo reviste especial gravedad. El reemplazo ilegal no constituye simplemente una irregularidad administrativa: afecta el ejercicio efectivo del derecho a huelga y debilita una de las principales herramientas de negociación de los trabajadores. Los sindicatos informaron, además, que permanecen pendientes los resultados de otras dos denuncias por hechos similares.
Huelga de hambre y deterioro físico
En paralelo, los trabajadores Michel, Luis y Cecily cumplen siete días en huelga de hambre. De acuerdo con los controles médicos informados por las organizaciones, al 14 de octubre registraban pérdidas de peso de 6,7, 5,8 y 5 kilos, respectivamente, junto con los primeros síntomas de debilidad.
Los sindicatos cuestionaron que Antofagasta Minerals haya calificado esta medida como desproporcionada, sin abordar —según denuncian— el origen de la movilización: las diferencias de remuneraciones y beneficios respecto de trabajadores de otro sindicato que desempeñan funciones equivalentes.
Tras tres días de mediación voluntaria, las organizaciones sostienen que la compañía continúa rechazando establecer un mecanismo que permita superar estas diferencias durante la vigencia del contrato colectivo.
Un conflicto que trasciende la oferta económica
La controversia deja en evidencia una distancia fundamental entre las posiciones. Mientras la empresa ha destacado su propuesta económica, los sindicatos insisten en que el problema central es la igualdad de trato y el término de lo que consideran una discriminación histórica.
A ello se suma la denuncia sindical de que la compañía opera desde marzo sin autorización de jornadas excepcionales, cuestión que amplía los cuestionamientos sobre el cumplimiento de la normativa laboral.
El escenario plantea interrogantes sobre la responsabilidad de Antofagasta Minerals, controlada por el grupo Luksic, frente a un conflicto que combina eventuales vulneraciones laborales, una infracción constatada por la fiscalización según los sindicatos y el deterioro de salud de tres trabajadores.
La resolución del conflicto exige algo más que una oferta económica: requiere abordar las demandas de igualdad y garantizar el respeto efectivo de los derechos colectivos. Mientras aquello no ocurra, la prolongación de la huelga seguirá elevando sus costos humanos y laborales.
PRENSA PODER LABORAL



